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El libro del gofio. Un poco de historia (II)

El gofio-3

El establecimiento de colonos en las islas no fue óbice para que los canarios continuaran consumiendo el gofio. El hecho de que se tratar de un alimento de fácil obtención, lo convirtió en el pan de los pobres, despreciado por las clases más pudientes. Y así ha continuado hasta hace poco tiempo.

Con leche, caldo, miel, aceite o agua, en los tiempos de más hambre, fue sostén del pueblo. Cuando había trigo, millo o cebada, se usaba vidrio o cosco. Así, año tras año y siglo tras siglo.

Me contaba mi abuelo materno que, cuando era niño, su numerosa familia realizaba la comida principal del día sentándose en el suelo, alrededor de un lebrillo lleno de escaldón, del cual iba comiendo cada uno. También me decía que, cuando los hombres iban a trabajar al campo, llevaban tanto gofio como el que les cabía en el cuenco formado en la palma de una mano, lo amasaban con agua y en eso consistía toda la comida de un día.

En los barcos clandestinos que en la postguerra salían de Canarias con destino a Latinoamérica, la provisión indispensable era el gofio. La principal razón fue que podía conservarse durante mucho tiempo en buenas condiciones. Sin embargo, a veces, la suerte era adversa a los intrépidos emigrantes y se estropeaba por alguna causa.

“…. pero, en la desesperada,

comimos sin poner freno

gofio de gusanos lleno

y latos de agua salada”.

(Décimas del Telemaco)

El gofio fue llevado a América por los emigrantes canarios. En la actualidad, se fabrica en Venezuela y puede comprarse en lugares tan inesperados como en supermercados de Miami, en Florida.

Hoy en día, con el auge del consumo de productos naturales y la cada vez mayor revalorización de las señas canarias de identidad, el gofio está comenzando a dejar de ser considerado como un alimento de tercera categoría para pasar a ocupar el lugar privilegiado que le corresponde, tanto por su valor nutritivo como por su historia.

Respecto al futuro, creo posible aseverar que, al menos, mientras hayan canarios y granos, habrá gofio. Y si Canarias tiene gofio, también tendrá Historia. 

Texto íntegro recogido de “El libro del gofio”, (ISBN 83-398-6303-3) del que se editaron, en el año 1986, mil ejemplares numerados y autenticados por el autor, Manuel Mora Morales (www.manuelmoramorales.com) que autoriza su publicación, exclusivamente, para esta web. 

 

Manuel Negrin (2016)