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El libro del gofio. Tipos de gofio.

El gofio-4

Son muchos los granos que se han utilizado para la elaboración del gofio, si bien en la actualidad prevalecen el trigo y el millo o maíz. A continuación se hace una detallada lista de los diversos tipos de gofio, que puede servir tanto para satisfacer la curiosidad del lector como para animarlo a probar nuevos sabores de nuestro más preciado alimento.

GOFIO DE CEBADA. El más clásico, ya consumido por los canarios antes de la Conquista. En la actualidad, algo en desuso si no es mezclado con el de millo o trigo.

GOFIO DE MILLO. Hecho del maíz traído de América. Su color es más amarillo que el de los otros tipos. Se consume, sin mezclar, en Gran Canaria y La Gomera; en otras islas suele añadírsele trigo.

GOFIO DE TRIGO. Donde más se hace es en Tenerife, con sal, si bien en el resto de las islas es ampliamente conocido.

GOFIO DE CENTENO. No es muy frecuente su fabricación.

GOFIO DE CHOCHOS. O de altramuces, que es lo mismo. Se conserva en Fuerteventura, casi como una curiosidad. En otras islas suele mezclarse en pequeñas cantidades a otro grano.

GOFIO DE GARBANZOS. También se come en Fuerteventura, no muy frecuentemente, y se añade a otros tipos de gofio.

GOFIO DE COSCO. El cosco es una planta rastrera que crece cerca del mar y tiene unos frutos minúsculos. Cuando se seca, se arranca e, igualmente que los chochos, se pone de remojo en agua salada. Cuando se saca, hay que darle palos hasta separar los frutos. A continuación, estos se ponen a secar al sol. El proceso siguiente es igual al de los demás granos. Este gofio, muy usado en Fuerteventura durante las malas épocas, tiene un sabor salobre.

GOFIO DE BARRILLA. La barrilla es una planta cuya semilla, al igual que la de cosco, se usa para la fabricación de gofio. La forma de hacerlo es similar a la anterior y su sabor, también, salado.

GOFIO DE VIDRIO. Se meten las cápsulas de la planta llamada vidrio en un charco de agua de mar. Se pisan con los pies descalzos, como si de uvas se tratasen, hasta que todas las semillas se vayan al fondo. La siguiente operación es sacar el agua del charco y recoger los granos. Después de secar al sol, se tuesta y se muele. Se ha comida en Tenerife.

GOFIO DE PLÁTANOS. En la postguerra se llegó a secar plátanos verdes al sol para, después, tostarlos y molerlos, junto con otros granos.

GOFIO DE HELECHOS. Deben cavarse las raíces de helechos – con preferencia las del llamado “dulce” – y secarlas al sol. Después se continúa el proceso ya nombrado: tostar y moler. 

GOFIO PARA NIÑOS. Se fabrica actualmente y se recomienda comenzar a tomarlo desde la edad de tres meses, disolviéndolo en leche.

Uno de los que puede encontrarse a la venta está elaborado con trigo, cebada y arroz, con el siguiente análisis químico medio (%): humedad: 9´21; proteínas: 12´46; hidratos de carbono: 72´29; grasa: 1´76; fibra bruta: 2´34; cenizas: 1´94. Poder energético por cada cien gramos: 364 kilocalorías (1.547 kilojulios).

GOFIO DE RÉGIMEN. Lo fabrican con un proceso por el cual se le extrae la dextrina (glúcido parecido al almidón), haciéndolo más apto para estómagos delicados. 

 

Texto íntegro recogido en “El libro del gofio”, (ISBN 84-398-6306-3) artículo “Tipos de gofio”, del que se editaron, en el año 1986,  mil ejemplares numerados y autenticados por su autor, Manuel Mora Morales (www.manuelmoramorales.com) que autoriza su publicación, exclusivamente, para esta web. 

 

Manuel Negrin (2016)