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El libro del gofio. Zurrón de curiosidades

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La calidad del gofio depende, en gran parte, de la velocidad a que es molido: cuanto más lentamente se haga, mejor aroma, sabor y contextura tendrá. Por esa razón es muy apreciado el gofio molido a mano, por agua o por viento.

 •  El mundo adelanta que es una barbaridad. Ha aparecido un nuevo tipo de gofio especialmente indicado para personas que sufren problemas digestivos.

•  Los forasteros, poco acostumbrados al sabor del gofio, lo encuentran sin sabor, cuando amasado con agua. En este caso, recomiendo que se comience a comer mezclado con caldo, miel, etc. hasta que el paladar se vaya acostumbrando a su sabor sutil.

•  Un truco de “magia” con gofio: en la oscuridad, meter un poco de gofio en polvo en la boca y soplar, expulsándolo en forma de nube. Si se enciende un fósforo o un mechero cerca, se verá unos “fuegos artificiales” muy exóticos.

•El gofio ha prestado utilidad hasta a los ladrones. Parece ser que más de un cochino ha sido robado con su ayuda. La maquiavélica forma de utilizarlo es la siguiente: se mete gofio en polvo dentro de la boca del animal, de manera que se atosigue y no pueda chillar alarmando a los dueños o vecinos. De esta manera los ladrones podrían realizar tranquilamente su “trabajo”. Tiempos de hambre…

•  Para conservar bien el gofio debe guardarse en una lata o frasco cerrado. Así no perderá su aroma y sabor.

•  Cuando un canario dice “¡Yo como gofio!”, quiere indicar que tiene mucha fuerza.

•  El folklore canario dedica algunas canciones al primordial alimento. He aquí tres muestras:

“El zurrón del gofio

yo lo traigo aquí

el que quiera gofio

me lo pide a mí”.

“Comí que me dio mi abuela

gofio y caldo en la mortera”.

“En la fiesta de Las Mercedes

una maga me dio un beso, 

se me quedaron los labios

dando gusto a gofio y queso”.

•  Imagínese usted las vueltas que han dado el gofio y los canarios para que en el folklore uruguayo figure la siguiente estrofa:

“El amor de los canarios

no puede estar escondido

porque siento olor a gofio

y a la legua es conocido”.

•  Un experimentado molinero de La Gomera sostiene que el más exquisito gofio se obtiene con la siguiente mezcla: 4/5 partes de millo y 1/5 de cebada.

•  Hay novelistas canarios que no han olvidado mencionar el gofio en sus obras. Veamos unos párrafos de Benito Pérez Armas:

¡El gofio de los guanches canarios, supervivencia milenaria que, como hilo de oro, corre todavía en la clepsidra del tiempo, andando los siglos primitivos con esto de complejas y estragadoras innovaciones culinarias!

¡El gofio que en el albor de la leche tibia, recién ordeñada, pone el hechizo en los sentidos y el complemento de una alimentación insuperada!... ¡El gofio, por el que toda alma isleña añora, nostálgica en las transmarinas!...

•  Si oye decir a alguien “¡No te vayas que vamos a escaldar gofio!”, se trata de una despedida irónica para que se marcha con malos modales o enfadado.

•  Cuando un canario enrabiscado dice “¡Polvéatelo con gofio!”, es como si gritara: ¡Qué buen provecho te haga!

•  Algunos historiadores han escrito el nombre de este alimento de forma diferente: gafio, giffio, gofio. 

•El refrán “gofio ajeno huele a bueno” o “gofio ajeno, gofio bueno” alude al placer que produce cuando nos invitan a comer en otra casa. 

 

Texto íntegro recogido en “El libro del gofio” (ISBN 84-398-6303-3), artículo “Zurrón de curiosidades”, del que se editaron, en el año 1986, mil ejemplares numerados y autenticados con la firma del autor, Manuel Mora Morales (www.manuelmoramorales.com) que autoriza su publicación, exclusivamente, para esta web. 

 

Manuel Negrin (2016)