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Y la muerte se disipó

No podía creer lo que estaba pasando. Hacía una semana el mundo era normal, la gente paseaba por las calles, y sonreía. Ahora esas calles rebozaban tristeza... y muerte. Había cuerpos por todas partes, de personas que pocos días atrás habían paseado por esas calles. Los pocos supervivientes que quedábamos pasábamos entre los cuerpos sin creer lo que veíamos. La bomba lo había arrasado todo.

 Hoy, 23 de diciembre del año 3002, será una fecha que nunca olvidaré; ni yo, ni la humanidad. Bueno, si consiguiera sobrevivir. 

   De repente una figura oscura apareció ante mi. Del susto me caí al suelo, quedando sentada. Y la muerte dijo:

   - Esto es lo que habéis hecho los humanos con esta tierra, ahora sufriréis las consecuencias. 

   - ¿Acaso no podemos hacer nada? Tiene que haber algo que podamos hacer - le contesté.

- Eso tendréis que averiguarlo vosotros, dijo. 

Y la muerte se disipó, sin decir nada más. Esa fue la primera y última vez que la vi.

Hoy hace ya 50 desde que eso sucedió, y humanos hemos aprendido a respetarnos y a respetar lo que tenemos. Espero que dentro de cientos de años esto siga así, y que no hayamos entrado en una nueva guerra.

(Autora: Patricia Macías Vadillo, 13 años)

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