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Sin orden y con desconcierto

La formación ha de estar sobre la información No deberíamos depender tanto de la información. Las culturas son elementos rezumantes de caminos, no el camino.

Todo pudo ser de otra manera.

 

La explicación hay que desecharla allí donde se precise de la intuición. La explicación no es más que instrumento de clarificación, y utilizarla frente a dogmáticos no es otra cosa que golpear con las peras al olmo.

Nadie más reaccionario que el estéril conocedor de la historia, porque no utiliza ésta como elemento de creación, sino que tomas sus cánones como medidas inamovibles del acontecer humano.

Con la importancia que presuntos artistas suelen dar al "public relations", confirman su conciencia de valor relativo, de cambio, no sustantivo; su posible no-arte.

Más que de inteligencia, prefiero hablar de preocupación. Es decir, que lo muchas veces tenemos por clarividencia, sagacidad o genio, no es otra cosa que una tendencia, algo gestado en horas de vigilia y que, de pronto, surge, se concreta en el tiempo.

"Sólo se conoce lo que se vive y se vive lo que se conoce". Acontece, pues, mayoritariamente, un mal vivir.

Para que algo esté y quede vivo, ha de tener intersticios, porosidad, vacío, incomprensión, misterio. El poema, la obra de arte, no ha de ser, pues, una fórmula, lo totalmente asible o comprensible sino intuición más o menos pura. Y la intuición exige el ascenso del espíritu, no la sólida - material  escalera de la ciencia. En aquella dimensión, dos y dos suman, con frecuencia, setenta y siete.

Hagamos la escalera, soñado alas.

La excepción es la vida, la fría regla desbordada.

(Artículo de Mariano Vega Luque, qepd, escritor y locutor, compañero en Radio Nacional de España)

 

Manuel Negrin (2016)