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20 de marzo

Pedro Garcia Cabrera, poemas

Año 1552. Se pone la primera piedra del convento de San Francisco, en Las Palmas de Gran Canaria, que posteriormente fue destruido durante la invasión holandesa de Van der Doez.

Año 1796. Manuel Verdugo y Albiturría recibe el nombramiento como obispo de la diócesis canariense. Ha sido el único canario que ha ocupado esta diócesis hasta el actual. Otro canario, Luis de la Encina también sería obispo, pero en Arequipa (Perú). 

Año 1905. Con sede en la antigua calle del Castillo en Santa Cruz de Tenerife, se funda “El Casino de Valverde”, de carácter recreativo. Funcionó hasta el 1918. 

Año 1909. Se inaugura oficialmente el puente, en el Barranco Hondo, que unía las localidades de La Victoria de Acentejo y Santa Úrsula y que sus ayuntamientos habían solicitado el 26 de este mismo mes, pero tres años antes, al rey Alfonso XIII cuando visitó, junto con miembros de su gobierno, la isla de Tenerife. Las obras se habían iniciado un año antes con modernas técnicas de hormigón y hierro. Fue bautizado como Puente de Alfonso XIII aunque popularmente se le conoció como Puente de Hierro y salvaba la falta de comunicación por carretera en los municipios norteños de Tenerife.  

Año 1925. Real Decreto que dicta el Estatuto Provincial (hermano del municipal) y que en Canarias suprime la Diputación y la sustituye por la Mancomunidad provincial interinsular (de Cabildos). 

Año 1981. Fallece el poeta Pedro García Cabrera, unos meses después de que el Cabildo de Tenerife le otorgara la Medalla de Oro de la isla. Había nacido el 19 de agosto de 1905 en Vallehermoso (La Gomera).

En 1922 publica su primer texto literario, de clara influencia romántica, que titulado Recordando, salió en el periódico semanal La Voz de Junonia, que llevaba el curioso subtítulo de Periódico semanal de los intereses morales y materiales de La Gomera. 

Pero el libro que lo da a conocer como poeta de importancia será, en 1928, su primer poemario, con el sugerente título de Líquenes, recopilación de versos cuyo espacio temático es la realidad insular, y de manera muy especial el contexto del mar. Como bien apunta Nilo Palenzuela, se trata de un diario de impresiones, cuidadosamente anotadas a cada sugerencia del paisaje. 

En 1930 da a conocer su ensayo El hombre en función del paisaje, donde propone una contemplación amplia e integral del paisaje de las Islas Canarias, dejando a un lado aquellos elementos que pueden causar diferencias y protagonismos (como pueden ser el Teide, La Caldera, el Roque Nublo o las Montañas del Fuego); él pretende que se fije la atención en los elementos comunes del paisaje y el ecosistema de todo el Archipiélago, con referencias que puedan servir para cualquier espacio insular.

En 1951 García Cabrera daba a la imprenta un nuevo poemario, Día de alondras, compuesto por 49 poemas, cuyas protagonistas no son otras que esas aves, que vagan por siete escenarios diversos, en los que suceden las más variadas situaciones líricas: el jardín, el bosque, la orilla del mar, la alcoba, el campo, la azotea y la ciudad. 

En septiembre de 1954, participa con el amigo y poeta José Domingo en el II Congreso Internacional de Poesía celebrado en Knokke, ciudad belga de la costa del Mar del Norte. 

En 1968, se publica Vuelta a la isla, poemario que recoge un minucioso recorrido por la geografía de la isla de Tenerife.

En su defensa de un mundo habitable y digno se hallan los poemas de Ojos que no ven (1977), en el que denuncia la desidia y el abandono de los poderosos, así como el total descuido por la naturaleza y el medio ambiente. 

Por último, en Hacia la libertad (1977) deja Pedro García Cabrera su testamento, un conjunto de deseos de cómo le gustaría a él que fuese el futuro: un mundo sin fronteras, sin exiliados, con total amnistía para los perseguidos, un mundo de total libertad. 

Falleció el 20 de marzo de 1981, pocos meses después de que el Cabildo Insular de Tenerife le otorgara la Medalla de Oro de la isla.

(Fuente: Ernesto J. Gil López, Rincones del Atlántico)

Manuel Negrin (2016)